sábado, 8 de octubre de 2011

Eterna compañía

Por algun motivo que no alcanzo a entender, nací así: sociable y solitario. Con facilidad para entrar en cualquier clan y la imposibilidad de estar en él demasiado tiempo. Que le voy a hacer.
Me alegra y me entristece la eterna compañera que es la soledad, siempre caminando a mi lado, tan fría y tan cálida como ella es. Quizá me entristece mas de lo que me alegra, soy humano.
Me asombra admirar la unidad de los sitios que dejo atrás mientras me pierdo en las sombras de otra noche y las caladas de ese último cigarro que nunca llega.
Me produce ese placer agónico, consecuencia de regodearse en el arrepentimiento. Pero tampoco me arrepiento.
Las experiencias, en retrospectiva, hablan por si mismas. Soy el lobo que no encuentra su manada. Soy el ave migratoria que no encuentra su hogar. Y el fenix que se suicida constantemente para volver a renacer de sus cenizas, intentando convencerse a si mismo de que esa vez ha resurgido con mas fuerza.

2 comentarios:

  1. Es inútil intentar convencerse de eso. Por lo menos en mi caso.
    Muaaa

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  2. A veces aparece una loba, que para el resto del mundo tan sólo es una más, pero que puede ser tu perfecta compañera de viaje.

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